
Este nuevo poemario franciscano que rinde homenaje a sor Celina de la Dolorosa, una mujer que, al descubrir su vocación religiosa, reconoció también su profundo potencial artístico. Fiel al espíritu de san Francisco y de madre Caridad, sor Celina supo poner al servicio de los demás los talentos con los que fue enriquecida, convirtiendo la poesía en un camino de entrega y contemplación.
A través de sus poemas, sor Celina invita a volar alto y a creer en grandes proyectos, desde un espíritu rebelde orientado hacia lo eterno. Sus versos expresan emociones, sueños y anhelos de trascendencia, y se construyen desde una mirada sensible a la creación y a la vida cotidiana.
La voz poética del gorrión, el bosque, el cielo, los paisajes, el juego y la cotidianidad del convento se entrelazan en esta obra, ofreciendo al lector una experiencia lírica que conecta lo sencillo con lo profundo, y lo humano con lo divino. Este poemario se consolida como un testimonio de fe, arte y sensibilidad franciscana.
